La Sinfonía nº 1 Opus 22 de Malcolm Arnold fue compuesta en 1949 y estrenada en 1951 en el Cheltenham Festival por la Orquesta Hallé dirigida por el propio compositor.
La Sinfonía nº 1 es una obra experimental de uso personal en la que el autor muestra muchos de los elementos estilísticos que aplicará en las siguientes, así como su propio concepto de sinfonía.
La obra, en tres movimientos, comienza de forma acumulativa con los violines, dibujando una melodía oscura con tiempo de marcha. El primer movimiento continúa languideciendo, disminuyendo en volumen e intensidad el papel de los distintos instrumentos hasta alcanzar un nuevo punto máximo en sonido e intensidad justo antes del final, con un relevante papel de las trompetas. El segundo movimiento es suave, piano, con un aire misterioso determinado por la atmósfera creada por los violines, que pasan el testigo a diferentes instrumentos de la orquesta. Cabe destacar la enorme importancia que para Arnold van a tener los instrumentos de viento, otorgándoles un protagonismo en ocasiones superior al de los violines y el resto de la cuerda. El tercer y último movimiento mantiene un ritmo nervioso y una tensión constantes, que conducen la melodía a un punto de clímax tras el cual se da paso a una cómica marcha circense en accelerando. Tras un momento de suspense, se da paso al final de la obra, en una bonita melodía dibujada por los violines.